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Podemos considerar la seducción como un conjunto de expresiones
y manifestaciones, aspectos psicofísicos y comportamentales, que
emanan de la forma de ser de la personas (nadie da lo que no
tiene), con el fin de conseguir una interacción con los otros.
Todas las personas pueden ser seductoras, deseamos gustar a los
demás, ser queridas y reconocidas, ser valoradas, como padre o
madre, como profesional, como amiga o amigo.
Para seducir empleamos el arte de sugerir, mostrar o insinuar,
para ello utilizamos miradas, palabras que acarician, silencios
persuasivos, gestos y contactos oculares, etc.
Como vemos la seducción tiene un carácter universal, seducir
está inscrito en la naturaleza humana y sus señales son
instintivas, además de poder moldearlas y modelarlas a través
del aprendizaje. El proceso de la seducción es una forma de
llamar la atención, una disposición que activa la conducta y
promueve actitudes para conectarse con el otro desde uno mismo a
través de la comunicación verbal y no verbal.
Seducción y Autoestima
La autoestima está en directa relación con el proceso de la
seducción y los aspectos implicados en el mismo. Si tenemos una
buena autoestima nos consideraremos capaces de actuar ante
cualquier situación, ya que la confianza en nosotros mismos nos
permitirá ser resistentes a las críticas, al rechazo o al
fracaso.
Por ello, en el proceso de la seducción, el miedo a lo que
piensen o a como reaccionen los otros ante nuestro
comportamiento seductor, pierde cierta importancia.
La persona con alta autoestima atribuye los fracasos o los
rechazos en la seducción a varias causas externas y los logros a
causas más internas, obedeciendo a la sólida confianza en uno
mismo.
Una percepción positiva de uno mismo permitirá valorar nuestras
cualidades, así como conocer y aceptar nuestros límites,
conociendo hasta dónde podemos llegar y cómo actuar en la
seducción. Todo ello nos movilizará, en la confianza y la
seguridad, hacia el camino de la seducción, buscando la
compenetración, la reciprocidad de perspectivas respecto al
otro, la comprensión entre el yo y el tú.
Algunas personas se sienten confusas en su vida, en sus deseos,
en su identidad, están excesivamente preocupadas por gustar y
agradar a los demás, por cumplir sus expectativas, y pierden el
contacto con ellas mismas, con su yo. Estas personas pueden
ejercer la seducción para encubrir necesidades afectivas. La
necesidad de ser amadas o aceptadas les llevará a seducir
esperando el reconocimiento del otro, no necesariamente
seducirán mostrando su realidad de necesidad afectiva, de
reconocimiento y aceptación, sino que probablemente se
presentarán como autosuficientes. En estos casos podríamos decir
que la persona tendrá una débil autoestima, ya que necesita la
aceptación, el reconocimiento y la afectividad del otro para
valorarse y desarrollar un buen concepto de sí misma, que
generalmente se resquebraja a lo largo del proceso vital
La intencionalidad de la Seducción
La seducción supone la intencionalidad de generar interés por lo
implícito, una forma de comportarse para conseguir una respuesta
de los otros, de recoger en lo imaginario lo que deseo en la
realidad influenciando con habilidad en otra persona con algún
propósito.
El proceso de la seducción implica una serie de comportamientos
que configuran una estrategia de intencionalidad, un conjunto de
interacciones interpersonales con una intencionalidad implícita.
Se ofrecen procedimientos sutiles para manifestar disponibilidad
en el ámbito de la vida en que se de la seducción.
Por ello intentamos distinguir diferentes componentes de la
seducción:
- Dirección:
la seducción se dirige hacia una meta, conforma un objetivo
hacia el que dirigimos nuestro comportamiento y nuestra
conducta.
-
Sentido: se dan ciertos comportamientos implicados que nos
llevan a seducir o a no seducir.
-
Secuencia: se da un proceso entre lo que deseamos,
nuestra intencionalidad y los comportamientos que llevamos a
cabo en la seducción.
- Motivación: la necesidad o el impulso que nos lleva
seducir en busca de nuestro objetivo.
En la seducción queda implícito el deseo de gustar al otro,
mostrando nuestro mejor perfil, mostrando nuestro yo, lo que
supone la seducción autentica y genuina, en la que nuestro
comportamiento antes y tras conseguir el objetivo, tras llevar a
cabo nuestra intencionalidad, será el mismo y corresponde con
nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestro ser; pero puede
darse también la seducción con intencionalidad manipuladora., en
la que nuestro yo imaginario es el que intenta justificarse y
gustarse. Este tipo de seducción supone la expresión de perfiles
diferentes de uno mismo con el objetivo de seducir, cambiando,
posteriormente, las actitudes.
La persona que utiliza una seducción manipuladora no se mostrará
con su propio yo, sino que simulará o utilizará registros que no
pertenecen a su verdadera naturaleza. Utilizará gestos,
palabras… que harán prever a la persona seducida una situación
futura que, posteriormente, no se dará ya que el que utiliza la
seducción manipuladora, tras conseguir lo que espera y desea
cambiará su comportamiento y su actitud seductora, y todo ello
supone la ruptura de las expectativas formuladas por la persona
seducida. Deberíamos destacar que se trata de un tipo de
seducción basada en el engaño y en la búsqueda de satisfacción
de las necesidades e intereses del propio yo.
Fenómenos
cognitivos implicados en la Seducción
En el proceso de la seducción están implicados diferentes
fenómenos cognitivos como son nuestros valores, percepciones,
atribuciones y expectativas.
Con ello nuestra interpretación juega un papel muy importante,
ya que a través de la misma, la seducción será entendida y
codificada de diferente forma, lo que puede desencadenar en
percepciones o atribuciones erróneas. La interpretación es
llevada a cabo tanto por la persona que seduce, en tanto en
cuanto antes de iniciar la fase de seducción, la persona
comienza a descifrar y procesar la información que percibe de la
persona a la que quiere seducir, y según el análisis hecho
comenzará o no el proceso de seducción; y por la persona
seducida, ya que ésta también interpretará la realidad, la
comunicación verbal y no verbal, implicada en la seducción. Así,
la interpretación distorsionada del proceso conllevará un
comportamiento de acuerdo a la percepción de la misma.
Los usos y significados que cada persona da a la seducción son
bien distintos, siendo de gran importancia o influencia los
aspectos biográficos de la misma. Actúa nuestra experiencia
pasada, las vivencias anteriores son clasificadas y acumuladas
en nuestra memoria, es decir, alegrías, logros, fracasos, etc.,
resultado de procesos de seducción pasados, lo que condicionará
nuestras expectativas futuras. Esto es, se ven implicados los
tres haces de temporalidad (pasado, presente y futuro) en la
medida en que el pasado marca nuestra interpretación y nuestra
forma de seducir en el presente y nuestras expectativas respecto
a la misma en el futuro.
La ejecución voluntaria y planificada de la seducción requiere
de percepción, recepción e interpretación de la información que
tenemos del otro, respecto a su personalidad, sus valores, para
posteriormente iniciar el contacto o el acto de comunicación que
implica el proceso de seducción. Este proceso se pone en marcha
para producir un cambio afectivo en el otro, en el que están
implícitos todos los recursos físicos, psíquicos y emocionales
de la persona, y a través de los cuales se movilizan
sentimientos, pensamientos, emociones, motivaciones y deseos.
La comunicación no verbal en la Seducción
La mayoría de las veces el comportamiento seductor pasa
desapercibido por la persona que lo realiza. En gran medida se
emplea el comportamiento no verbal, siendo éste una conducta a
la que no prestamos demasiada atención al llevarla a cabo o al
percibirla del otro, y siendo a la vez la comunicación de mayor
importancia. En torno a la comunicación no verbal podemos
señalar diferentes respuestas producidas en el cuerpo en el
proceso de la seducción como el brillo en la mirada, la
dilatación de la pupila, la piel coloreada, el enderezamiento
del cuerpo, incluso puede cambiar el olor corporal y la textura
del pelo. Todos estos gestos y signos suelen producirse
inconscientemente.
Es preciso señalar que existen diferencias según el genero, es
decir, una mujer probablemente se atusará el cabello, cruzará
las piernas, enseñará las palmas de las manos o ladeará la
cabeza al intentar seducir, mientras que el hombre mostrará su
masculinidad poniéndose erguido, con agresividad en sus gestos y
dureza en sus ademanes.
La comunicación ocular es uno de los principales signos en la
seducción. Al igual que existen diferentes formas de seducir,
también se pueden utilizar distintos contactos oculares. Así
existen personas que adoptarán una mirada fija y sostenida para
seducir a otra persona, o por el contrario una mirada baja y con
actitud tímida. También la dirección de la mirada es signo de
seducción, pudiéndose dirigir a los ojos, de arriba abajo del
cuerpo, a una parte en concreto del cuerpo…
El tacto, el gusto y el olfato también están implícitos en la
seducción, así como los movimientos corporales, por ello es
importante aprender a interpretar la comunicación implicada en
el proceso de seducción, en donde el aprendizaje de la
comunicación no verbal tal vez sea el más importante.
En la medida en que vayamos logrando descifrar nuestro propio
comportamiento, iremos conociendo intenciones, motivos y deseos.
Conclusión
Consideramos que la seducción implica la manifestación de
nuestra intimidad ya que representa un conjunto de
manifestaciones y expresiones del yo, una serie de actos
expresivos, comunicativos y relacionales, cuya intencionalidad
es interactuar con los otros. Se trata, pues, de una
comunicación auto reveladora en la que se exteriorizan aspectos
de uno mismo, como son: pensamientos, sentimientos, emociones y
deseos, poniendo en evidencia del otro la disposición activa de
los mismos. Por ello el proceso de seducción puede darse en
cualquier ámbito de la vida, entre los miembros de una pareja,
entre terapeuta y paciente, entre docente y alumno, en reuniones
sociales, etc., sin que su manifestación conlleve,
obligatoriamente, una connotación sexual.
A
la hora de seducir es necesario conocerse uno mismo, con las
aptitudes y limitaciones de nuestro propio yo, reflexionando
sobre la propia seducción, sin frenarla, sino encauzándola como
un proceso más del hecho de ser persona. |
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1.
Sé tú mismo/misma. Intentar ser algo
que no eres no trae buenos resultados. Más tarde temprano saldrá
a flote lo que llevas dentro. Sé sincero /sincera.
2. No te precipites.
Espera el momento adecuado. Trabaja sin cesar, muévete... Pero
no corras demasiado de prisa. Todo necesita tiempo. Unas
frases
que rompen el hielo, unas preguntas, unas risas, más tarde una
mirada, más tarde... TIEMPO.
3.
Ríete,
desarrolla tu SENTIDO DEL HUMOR. El mejor amor necesita del
sentido del humor... No es racional. Sonríe, ríe, déjate
llevar... Hay que empezar jugando (nunca se sabe cómo se
termina, ¡ojo!). Genera confianza en la persona que que
gusta. Especialmente si no la conoces demasiado (Ver
beneficios de
reír).
4. Si quieres conquistar a una persona, no hables de ti.
Interésate por esa persona. Intenta saber cosas (no profundas)
de la persona con la que quieres ligar. Averigua directamente
todo lo que puedas, hazla hablar de sí misma, de lo que le
gusta, de lo que opina... Cuando acabes tu primera pregunta, ten
preparada otra pregunta... Haz preguntas interesantes,
inteligentes... No adules. Muéstrate seguro.
5. Habla, comunícate.
Cada palabra que digas y escuche, cada contestación será una
barrera menos, entrarás un poco más en la persona que quieres
conquistar. Tienes millones de palabras en los
diccionarios...¡utilízalas!. Gesticula, pregunta, sonríe...
mueve los labios, mira, abre las cejas, llévate las manos a la
cabeza, ¡COMUNÍCATE...!
6.
Empieza por cosas intrascendentes... No caigas en la
tentación de las conversaciones profundas. Trata de hacer
sonreír a la persona que te gusta... Haz divertida la
conversación... Intenta hacerla reír.
¡CUANTO más veces MEJOR!
7.
Si has logrado hacer reír a la persona que te gusta
muchas veces, has dado un gran paso. Eso puede ser cosa de
minutos, horas o días no te precipites, cada persona tiene su
tiempo. Sé medidamente atrevido si ves que la persona que te
gusta lo acepta.
8. Mírala brevemente a los ojos.
Miradas un tanto furtivas y breves mientras hablas o
ríes.Observa si es receptiva a estas miradas. Entras en
otra fase.
9.
El primer contacto físico debe hacerse de forma muy
natural, espontánea mientras la persona que te gusta está
riendo. No lo dejes para muy tarde. Debe ser pronto y
breve. Una palmada, la mano, el brazo... Lo que te diga el
momento más oportuno. ...Y deja pasar algún tiempo antes de que
llegue el segundo.
10.
Ya has hecho lo más difícil. Si has llegado hasta aquí, siendo
sincero, divirtiendo y comunicándote sin problemas, podrás
seducir. Sigue tu intuición. Tendrás información suficiente
para no dar un paso en falso. Piensa en que tienes capacidad
para rendir cada célula, cada poro de la piel de la persona que
te gusta. Enhorabuena, adelante... Verás que llegado un punto,
podrás comunicarte, sin decir una sola palabra!!!! |